Después de pasar de la sala de espera donde estaba, el que me parecía que era el dueño de la tienda me condujo al interior de la misma, en ella había una inmensidad de libros, de todos los tamaños, colores y temas que jamás podría terminar de revisar, me quede perplejo, y ante mi muda reacción el sujeto que me acompañaba me saco de mi éxtasis.
-Señor, le recuerdo que tiene solamente veinte minutos para tomar su premio, le recuerdo que puede tomar todos los libros que quiera-dijo –
Asentí con la cabeza, pues aún seguía mudo de la emoción, como creer que estaba en realidad frente a tan gran dicha, el sueño de cualquier ávido lector, no podía ser realidad me decía a mi mismo, más sin embargo la cosa era que allí estaba.
-¿En serio puedo tomar lo que yo quiera?, ¿sin importar el precio? –pregunte-
-Así es señor, puede tomar lo que le venga en gana, solo procure no maltratar nada de lo que no se vaya a llevar, luego de que usted se vaya la tienda abrirá como de costumbre y me molestaría tener que encontrar algo en mal estado-
-No se preocupe, trato los libros como si fueran mi propia vida- eso dije, recordando que a veces ni atención le dedico a mi vida, jejejej, pero había que sacar un comentario inteligente pensé-
-En cuanto baje por esas escaleras y tome uno de los carritos empezara a correr el tiempo, y cuando se haya terminado sonará la alarma que esta sobre ese estante indicando que debe dejar de tomar libros-
-genial, me parece perfecto
Y dicho eso baje las escaleras, y entre al mundo de un sueño que se hacía realidad, al menos para mi, tome uno de los carritos de esos de super, y me dispuse a tomar todo lo que pudiera, no me molestaría en leer sinopsis simplemente me echaría al carro todo aquello que fuera en verdad interesante y que me llamara la atención, tan solo por la portada y el título, nada de perder el tiempo.
Comencé por el pasillo de arte y me agarre todos los libros que pude, desde diseño, arquitectura, dibujo, en fin todo lo que pudiera servirme, me lleve cosa de cinco minutos en el, regrese corriendo por otro carrito y me fui a la sección de novelas, me tome de todo, pero era demasiado lo que había que tuve que regresar por otro carrito, me lleve esta vez casi diez minutos, corrí por el pasillo con un nuevo carrito a la sección de historia y filosofía llenando con lo que podía, allí se termino el tiempo, pero fue de lo que en realidad quería llevarme.
Salí de la tienda en un camión especial que llevaría todos mis libros a mi habitación de la pensión donde vivo.
Todo hubiera estado bien de no ser porque en el camino todo empezó a desvanecerse y escuche un sonido estridente que golpeteaba mi cabeza haciendo que empezara a ver cosas diferentes, desperté y me di cuenta de que estaba durmiendo en mi habitación de la pensión y que ya era hora de levantarme para ir a la escuela, rayos ojalá no solo hubiera sido un sueño.
-Señor, le recuerdo que tiene solamente veinte minutos para tomar su premio, le recuerdo que puede tomar todos los libros que quiera-dijo –
Asentí con la cabeza, pues aún seguía mudo de la emoción, como creer que estaba en realidad frente a tan gran dicha, el sueño de cualquier ávido lector, no podía ser realidad me decía a mi mismo, más sin embargo la cosa era que allí estaba.
-¿En serio puedo tomar lo que yo quiera?, ¿sin importar el precio? –pregunte-
-Así es señor, puede tomar lo que le venga en gana, solo procure no maltratar nada de lo que no se vaya a llevar, luego de que usted se vaya la tienda abrirá como de costumbre y me molestaría tener que encontrar algo en mal estado-
-No se preocupe, trato los libros como si fueran mi propia vida- eso dije, recordando que a veces ni atención le dedico a mi vida, jejejej, pero había que sacar un comentario inteligente pensé-
-En cuanto baje por esas escaleras y tome uno de los carritos empezara a correr el tiempo, y cuando se haya terminado sonará la alarma que esta sobre ese estante indicando que debe dejar de tomar libros-
-genial, me parece perfecto
Y dicho eso baje las escaleras, y entre al mundo de un sueño que se hacía realidad, al menos para mi, tome uno de los carritos de esos de super, y me dispuse a tomar todo lo que pudiera, no me molestaría en leer sinopsis simplemente me echaría al carro todo aquello que fuera en verdad interesante y que me llamara la atención, tan solo por la portada y el título, nada de perder el tiempo.
Comencé por el pasillo de arte y me agarre todos los libros que pude, desde diseño, arquitectura, dibujo, en fin todo lo que pudiera servirme, me lleve cosa de cinco minutos en el, regrese corriendo por otro carrito y me fui a la sección de novelas, me tome de todo, pero era demasiado lo que había que tuve que regresar por otro carrito, me lleve esta vez casi diez minutos, corrí por el pasillo con un nuevo carrito a la sección de historia y filosofía llenando con lo que podía, allí se termino el tiempo, pero fue de lo que en realidad quería llevarme.
Salí de la tienda en un camión especial que llevaría todos mis libros a mi habitación de la pensión donde vivo.
Todo hubiera estado bien de no ser porque en el camino todo empezó a desvanecerse y escuche un sonido estridente que golpeteaba mi cabeza haciendo que empezara a ver cosas diferentes, desperté y me di cuenta de que estaba durmiendo en mi habitación de la pensión y que ya era hora de levantarme para ir a la escuela, rayos ojalá no solo hubiera sido un sueño.
No comments:
Post a Comment