Al avanzar entre la nieve que nos llegaba hasta los talones supuse que fue buena idea ir ligeros, sin llevar todo el equipo a cuestas, lo que nos habría dificultado más el avance.
-Oiga teniente –dijo uno de los fusileros adelantándose hasta mi-
-Sí karl-
-no cree que deberíamos descansar un poco, hemos caminado más de una hora-
-Lo dudo, es necesario que lo hagamos así para tomarlos por sorpresa, no querrás que ellos se percaten del ataque si mandan una patrulla al interior del bosque-
-No señor, tiene razón-
Tras haber atravesado rápidamente una de las partes más densas del bosque llegamos a la parte baja de una pequeña colina, detrás estaba nuestro objetivo; el lugar ofrecía condiciones adecuadas para nuestro ataque, así que procedía dar órdenes.
-Ustedes tres suban arriba de la colina y monten su ametralladora, sean cuidadosos- dijo no estando muy seguro si en verdad el enemigo estaba distraído- ustedes tres vayan al oeste de la colina y cuando yo lo ordene abran fuego sobre esa barricada. En cuanto a ustedes, vendrán conmigo al otro lado de la colina, llevaremos la ametralladora y las granadas. Muy bien ya saben que hacer chicos, adelante.
Mis hombres se colocaron en posición y a mi señal los tres fusileros abrieron fuego sobre la barricada, los dos centinelas contestaron el fuego, dejando ver algo más que sus cascos, lo cual basto para que la MG34 de la colina los mandara a descansar; sin embargo el ruido despertó al resto de la tropa enemiga, que se dispuso a defender su puesto de avanzada, cosa que no dejaríamos que fuera tan fácil.
Los tres hombres del lado opuesto de la colina avanzaron cubiertos por el fuego de nuestras ametralladoras, luego avanzamos nosotros y tomamos la trinchera, montamos la MG34, ya nos disponíamos a avanzar cuando una ráfaga de fuego enemigo paso sobre nosotros, provenía de otra trinchera más al fondo.
Decidido tome varias de las granadas que llevamos y di la orden a mi unidad de cubrirme, corrí hacia la trinchera mientras mis hombres les daban una rociada con todo lo que teníamos, lancé cuatro granadas y los tipos volaron en pedazos.
En la parte trasera de lo que parecía su puesto de mando, tres hombres con metralletas habrían fuego sobre nosotros y nos lanzaron algunas granadas, mis hombres y yo apenas logramos salir del hoyo y ponernos a salvo, pero parte de la metralla alcanzó a Rudolf.
-karl, dales todo lo que tengas-ordene-
-muy bien señor
-ustedes dos avancen sobre la cortina de fuego y lancen las granadas cuando yo lo indique- los dos fusileros me miraron un poco desconcertados pero se dispusieron a cumplir la orden-
Al otro lado aún quedaba otra trinchera pero era ametrallada por los tres hombres que quedaron en la colina y no podían atacarnos, pero aún así tomé mis precauciones y no dejaba de voltear en ratos para ver como se realizaba la acción en esa trinchera que estaba como a veinte metros de nosotros.
Los dos jóvenes avanzaron y lanzaron sus granadas, de pronto, hubo una gran explosión que mandó por los aires a los ocupantes del puesto de mando, al parecer en ese lugar almacenaban sus municiones, de suerte que mis hombres e pusieron a cubierto a tiempo.
El resto de la tropa enemiga emergió de una trinchera detrás del puesto de mando y los disparos de una MG34 acabaron con ellos, era karl como siempre, con ganas de echarse unos cuantos yanquis más a su cuenta. Los soldados de la última trinchera quisieron rendirse pero los matamos a penas se asomaron. Con eso termino nuestra batalla del día, ni siquiera tuvimos que usar los Panzerschreck.
Me acerque entonces a mis hombres y me percate que, salvo Rudolf, en general salimos ilesos, sin prisioneros que era lo mejor; a pesar del buen número de efectivos del enemigo, me pareció que habían sido unos novatos, eso fue bastante más reconfortante que la experiencia que vivimos en el frente ruso el invierno pasado. Si el resto de las unidades americanas estaban igual en la zona por la que avanzaríamos, que mejor para nosotros.
-Muy bien hay que enterrar a los muertos-
-Pero señor son enemigos-dijo uno de los soldados nuevos de mi unidad-
-Si pensamos colocar un puesto de avanzada aquí, no creo que quisieras sentir el hedor dentro de unas horas, así que ponte a cavar- me miro un poco molesto pero se puso a trabajar al igual que el resto- Frederick llama a la base e informales de nuestra situación-
- muy bien señor-contesto el operador de la eniak-
- pídeles que manden municiones y raciones suficientes y no la porquería que nos dieron ayer en el desayuno, no se ustedes pero yo me muero de hambre- todos soltaron un carcajada-
Luego de eso me puse a cavar hoyos junto con mis hombres, y en lo que a mi respecta odio esto, matar, carajo es algo que hago solo por defender mi patria.
Maldita sea este yanqui muerto parece verme a los ojos, me pregunto que pensaría antes de morir, ¿estaría casado? lo dudo por la edad que aparenta. Me agache y tome su medallón de identificación, la clásica cadena de perro de los estúpidos americanos, estaba algo doblado y salpicada de sangre, el tipo estaba en la última trinchera que volamos y quedó completamente destrozado; al ver la medalla me di cuenta que realmente si era muy joven como pensé, tan solo 19 años, seis años menor que yo, ahora solo es un montón de carne molida. Ojalá que esta masacre termine pronto.
Luego de enterrar al sujeto, me senté en el suelo, mi vista tropezó con algo inusual, jajajajaja, era un comic americano o al menos lo que quedaba; siempre he tenido curiosidad por leer uno de esos, comencé a hojearlo, los monitos eran buenos y graciosos, lastima que más de la mitad estaba quemado, pero eso no era lo que realmente me importaba de todo esto.
Me acerque al hoyo donde estaba tendido Rudolf, de un brinco pase los sacos que servían de protección y me acerque a él
-Déjame ver ese brazo cabrón
-No es nada teniente -dijo esbozando una leve sonrisa- usted sabe que nosotros los arios no somos vencidos con tan poco-
El tipo estaba realmente influenciado por las locuras del führer, no se como la mayoría del ejercito lo estaban, pero al menos yo sabía por lo que luchaba.
-Si pero al menos deja que te ponga un vendaje sencillo.
-Como diga teniente-
Tengo que admitir que hice mi mejor esfuerzo ya que nunca he sido muy bueno en cosas de enfermería y medicina, como quiera que sea todo salió bien. Levante mi vista y ya mis hombres preparaban las defensas y esperaban con una especie de mezcla de ansía y de miedo a la vez, algún movimiento extraño en el bosque. De pronto comenzó a posarse sobre nosotros como en el resto del bosque, una densa neblina que parecía decirnos que la noche sería aun más oscura y tormentosa que las que habíamos pasado ya en este frente. Eso me hizo pensar en que no llevábamos el equipo completo, por lo que ordene revisar el fortín de un lado de las trincheras, en la que encontramos algunas cajas con etiquetas que no puede entender, aun así las abrimos y encontramos enlatados, algunas municiones incluso.
-Señor dicen en la base que tardaran unas dos horas en llegar- me dijo a gritos Frederick que se había quedado más atrás de donde estábamos
Por Dios que aun añoraba regresar a mi casa y continuar con mi vida; pero por lo pronto lo más importante era sobrevivir a esta guerra, que se acabe pronto. Estoy tan cansado de tantos combates y de ver tanta sangre, dolor y sufrimiento.
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